Si te encuentras enfrente de un teclado. ¿A donde vas? Quieres cerrar tus ojos y no ver, siempre evades el mundo donde estas. ¿Eso es lógico? Si quieres puedes cambiar el escenario, es tan sencillo cómo traer pintura y mover las cosas para que puedas ver lo que deseas, tan sencillo, pero sólo piensas ¡MOVER! Prefieres cerrar los ojos y cambiar todo, el entorno, el lugar y usas la música para el embrujo. Si el que te permita ir a otro lugar, a donde tu quieras, eso es un poco ilusión pero, la realidad se palpa, la ilusión puede en tus niveles
vivirse. ¡Sera locura!
Sonríes ante tal pensamiento y quien dice que los cuerdos lo son. Si mi visión interior se dispara a otro lugar es acaso mi culpa, vivir aquí y estar en otro lugar, es un ejercicio de mucho tiempo, siempre me llevaban ellos, ahora puedo hacerlo por mi cuenta, ir a otro lugar, al espacio que me guste, si me perdía en sus mundos, ahora, veo el caos de hojas que me sirven para pisar en el vacío que me lleva a la puerta del mundo, de mi propio mundo y me siento Dios o demonio al mismo tiempo. Así estaría Dios cuando nos creo, en una tarde sentado ante la nada, simplemente caminando entre las hojas hasta llegar a la puerta, abrirla y ver con sus propios ojos su propio mundo, y no
seré parte de ese mundo creado por ese Dios, ahí es cuando descubres, lo que ya sabes tu tonta forma de crear y de creerte Dios sólo se asemeja a la del ángel caído, lo se no eres un demonio, pero tienes tantas ganas de crear, de olvidarte de lo que existe y lo vez, en el otro lado de tu puerta
sonriendo y
diciéndote.
-Adelante, esto es todo tuyo puedes mostrarlo, te di las herramientas para crearlos.
-¿Puedo crear otro mundo?
- Por supuesto que puedes, deja que tu corazón te muestre el camino.
-¡Pero mi mundo es de papel! -dices en una queja.
-No por mucho tiempo, sólo
dejalo ser, yo me encargo de lo demás.
- ¿Te paso lo mismo cuando nos creaste?
- Las respuestas las tienen todos.
-
Dime tu respuesta.
-Esta en tu corazón.
- Gracias.
Y los puedes ver a ellos, su extraña nave, esta completamente llena de agua, se hablan con sonidos agudos y hermosos.
-¿Quienes son?
- Son los
Aguair.
-¿Son reales?
-Por supuesto, vienen de otra galaxia, te los muestro porque dentro de unos años los
conocerás.
-¡Extraterrestres!
-
Ja,
ja,
ja ¡Tienes mucha imaginación!
Observalos un poco más.
- Parecen humanos. ¿Por qué viven en agua?
- Ellos son humanos, son los descendientes de los humanos que vivían en la
Atlantida.
- ¿Van a venir?
- Para ser exactos van a llegar en
apróximadamente 150 años.
- Estas de broma, claro que voy a estar muerta para ese día.
- Vas a reencarnar en una joven, que va a tener el don de entender esos sonidos porque los estas viendo ahora con tu alma.
- ¿Tu quién eres?
- La paz que sientes te lo explica.
-Ahora entiendo, pero porque me muestras esto en mi sueño de mundos irreales, mágicos, diferentes. Yo quería algo nuevo.
- Ellos son diferentes e irreales, gracias a ti no se han perdido en el espacio, ves, pueden verte.
-¿Cómo?
- Tus pensamientos
Alexandra, cruzan el espacio.
- Mis pensamientos.
- Si tu eres su guía, vas a vivir hasta que ellos lleguen.
-¿Qué?
- Debes evitar que
cremen tu cuerpo, dejare tu
espíritu en tu cuerpo, cuando
fallescas materialmente para que puedas guiarlos, ellos dependen de
ti.
-Pero esos son muchos años.
-Gracias a esos años
podrás hablar con ellos y conocerlos, espera
Alexandra, una parte de
ti viene en esa nave.
-Puedes verlo.
- ¿Es él?
- Sí, al llegar el va a reencarnar, igual que tú, pero se van a conocer muy poco tiempo después, ustedes son la unión del mundo humano y los
Aguair. No te preocupes
Alexandra, ellos van a ayudar a los humanos.
- ¿Qué va a pasar en 150 años?
- Una gran inundación
Alexandra, todo va a cambiar el mundo tomara su propio rumbo, ellos van a ayudarlos. Me voy.
- ¿Y ahora me regreso o me quedo aquí?
-Es tu mundo puedes hacer lo que quieras. - Después de decir eso aquel ser se fue, mi alma, se sentía en paz y de mis ojos empezaron a salir
lágrimas de colores, cuando caían al extraño cielo de aquel lugar sin tierra,
surgían flores que jamas había, visto, hermosas como el color de las mariposas, grandes y pequeñas, suaves, el olor era maravilloso, camine y sentí en mis pies el cosquilleo de algo
suave y terso, baje mi vista y las
vi eran muchas hadas de hermosos ojos, me estaban mirando.
- ¡Vaya así que en
América también existen!- Grite. ¡Oh no su mirada cambio! Parecen abejas enojadas, me
están persiguiendo, veo un
río de agua de colores entrare en él, al caer, un extraño caballito de mar me saco - Así que has llegado
Alexandra - Me dijo el caballito y me llevo al fondo de aquella extraña agua.
-¿Qué eran esas hadas asesinas?.
-
Ja,
ja, eran abejas. Aún no te acostumbras a este lugar, es un mundo entre real e imaginario una parte de lo que ocurre aquí, va irse contigo al mundo real y otra parte va a ser parte sólo del mundo de los que lean esto.
- O sea que esto no es más que otro libro.
-Podría ser
Alexandra, pero recuerda que son sólo 150 años, todo va a cambiar, ellos
están por llegar, por fortuna yo si existo dentro de 150 años, soy un antiguo caballo de la corte de
Alixis, el rey que gobernaba la
Atlántida.-¿De que hablas? - Dije gritando.
El caballo volteo a verme y me dijo - ¿Por qué eres tan
incrédula?- Estas montada en un caballo de mar y estoy hablando contigo.
Me toque la boca, como era posible todo eso si
estábamos bajo el agua y
además, podía respirar. Me llego un sonido de ventilador,
desperté y vi la pantalla, todo era producto de mi teclado.
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