domingo 4 de abril de 2010

Sirena de asfalto.

Esa mujer comenzaba su hechizo errante en la noche. Veía a la Luna y todo daba inició. Una enorme cola de pez tomaba forma en sus piernas y el asfalto se convertía en olas negras. Ella se movía haciendo burbujas al pasar, su destino, los autos solitarios con viajeros medio dormidos, más de uno en aquel lugar, decía haber escuchado su canto y al darse cuenta despertar tan cerca de la curva, donde tantos han partido. Al parecer más que una bruja era un ángel encargado de cuidarlos. Eso pensaban, hasta yo. Cuando vi su hermoso cabello plateado no pude hacer otra cosa que seguirla, ella cantaba esa tonada tan hermosa, logre darle alcance con el auto, ella volteo. Sus ojos, es lo último que recuerdo, después mi cuerpo empecé a sentirlo extraño y ahora, ya soy parte del asfalto, dudo que alguien pueda encontrarme.

Cuentos de la noche en el parque.